GUERRA A ULTRANZA

GUERRA A ULTRANZA

Presentación en el Seminari de Tarragona

Presentación

viernes, 21 de marzo de 2014

Guerra a Ultranza: Austracistas y Felipistas



Austracistas:

Partidarios de que el archiduque Carlos de Austria sucediera a Carlos II y, por tanto, de que los Austrias continuaran al frente de la monarquía española. Este colectivo tenía más incidencia en la Corona de Aragón que en Castilla; era ideológica y socialmente heterogéneo (nobles, burguesía comercial, clero y sectores populares), y a él se integraron los defensores del constitucionalismo catalán y la pervivencia de sus instituciones. La pluralidad del austracismo suscitó numerosas divergencias sobre el modelo político que debía seguir la Cataluña de Carlos III: mientras que unos se decantaron por reforzar las atribuciones del monarca para agilizar la toma de decisiones durante la guerra, otros prefirieron impulsar la modernización del sistema político catalán para adecuar el modelo pactista a los nuevos tiempos, con la voluntad de ampliar la participación en los órganos de gobierno de Cataluña y garantizar la defensa de los intereses principales de los sectores pudientes catalanes.

Felipistas:

Partidarios de Felipe V durante la Guerra de Sucesión. La dinastía borbónica fue mejor recibida en Castilla que en la Corona de Aragón, a pesar de que en 1701 Felipe había obtenido una buena acogida cuando llamó a Cortes en Cataluña. Al empezar la guerra, el filipismo catalán se limitaba a un sector de la nobleza, el alto clero y una parte relevante de los doctores en leyes de la Real Audiencia de Cataluña. Los sectores populares, en cambio, no tardaron en hacer pagar al rey Felipe el tradicional odio hacia Francia y la vulneración de las leyes y derechos de los catalanes con la imposición de un modelo absolutista. En Cataluña, se conocía a los filipistas por el apodo de botiflers, que se asociaba a la condición de traidores. Existen varias hipótesis sobre el origen de este mote: algunas apuntan a la expresión francesa beauté fleur, que designa el escudo de armas de la casa de Borbón, con una flor de lis plateada sobre fondo azul, mientras que otras sugieren que deriva de la palabra botiró, en su acepción de ‘arrogante’, muy utilizada en la zona de Centelles. Allí, durante la revuelta de los Barretines (1687-1689), llamaban de esta forma despectiva a los soldados del ejército real. Si bien, al principio, los filipistas no eran considerados contrarios al sistema de gobierno y de constituciones de Cataluña, a medida que avanzaba la guerra acabaron apoyando a Felipe V en su obstinada cruzada contra las constituciones catalanas. No obstante, al final de la contienda bélica todavía existían algunos filipistas, como Llorenç Mateu de Villamayor, que defendían el sistema propio de gobierno de Cataluña desde el Consejo de Castilla, pero eran una excepción.


No hay comentarios:

Publicar un comentario