GUERRA A ULTRANZA

GUERRA A ULTRANZA

Presentación en el Seminari de Tarragona

Presentación

lunes, 10 de marzo de 2014

Extramuros -Horta Guinardó



El reconocimiento de Horta como municipio fue consecuencia de la implementación del régimen municipal castellano en Cataluña, a raíz de la imposición del Decreto de Nueva Planta (1716).


Durante la primavera de 1709, el archiduque Carlos y su esposa, Isabel Cristina, pasaron una larga temporada en el palacio del austracista Ignasi Fontanet, que posteriormente se conocería como Can Fontaner.


En el sitio borbónico de Barcelona (1713-1714), el campamento más cercano a la zona de batalla era el del Mas Guinardó, donde primero se alojaría el duque de Pópoli y, después, el duque de Berwick. El origen del nombre de esta masía deriva de guinarda, palabra con la que se denominaba antiguamente a la zorra. Sin embargo, también hay quien lo atribuye a Miguel de Cervantes, que se alojó allí durante su estancia en Barcelona y aseguraba que la casa estaba bajo el control del bandolero Perot Rocaguinarda.


Seiscientos fusileros y la soldadesca de los regimientos de la Fe y de Sant Jordi, comandados por los coroneles Ermengol Amill y Manuel Moliner —que habían sido abandonados por la oficialidad de la expedición del diputado militar de la Generalitat, Antoni Francesc de Berenguer—, atacaron el cordón borbónico por la zona del Guinardó el 6 de octubre de 1713, y unos trescientos ochenta consiguieron entrar en Barcelona después de que los defensores de la ciudad los cubrieran con fuego de artillería.


En la víspera de la noche de Navidad de 1713, las tropas borbónicas asaltaron una de las posiciones avanzadas que los austracistas tenían en la falda de la montaña de Montjuïc. El capitán Baldrich Grange repelió el ataque y el coronel Ermengol Amill planeó una operación para resarcirse y ordenó el reconocimiento de las posiciones enemigas de la zona del Guinardó, a la espera de poder lanzar una ofensiva inesperada contra los borbónicos por el otro lado de la ciudad. Después de inspeccionar el área, el comandante en jefe Antonio de Villarroel autorizó la operación ideada por los coroneles Amill y Moliner. Se concentraron doscientos cincuenta fusileros en el fuerte de los capuchinos y ambos oficiales comandaron el ataque sorpresa contra el cuartel borbónico establecido en el Mas Guinardó. Mientras Amill dirigía a sus hombres hacia el flanco derecho, Moliner cortaba la retirada por la izquierda, movimiento que suscitó un enorme desconcierto entre las tropas borbónicas, que, despavoridas, huyeron a la desbandada. Los hombres de Amill y Moliner no tuvieron piedad con la soldadesca enemiga y sólo los más jóvenes pudieron salvar sus vidas. Después de una hora de saqueo en el campamento y antes de abandonarlo, lo incendiaron. Horas más tarde volvían a Barcelona. El éxito de la operación fue rotundo: habían desorganizado e infligido un severo golpe a la moral de la tropa, dejando un reguero de sangre y destrucción a su paso, y sólo habían sufrido ocho bajas y once hombres habían resultado heridos.

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