GUERRA A ULTRANZA

GUERRA A ULTRANZA

Presentación en el Seminari de Tarragona

Presentación

domingo, 2 de marzo de 2014

El archiduque Carlos de Austria

Carlos III en la Corona de Aragón: Cataluña (1706-1714), Mallorca (1706-1715), Valencia (1706-1707), Aragón (1706-1707) y Cerdeña (1706-1720)

Carlos IV en el Reino de Nápoles (1706-1714 / 1720-1738) y de Sicilia (1720-1734)

Carlos VI del Sacro Imperio Germánico (1711-1740)

Fue el segundo hijo del emperador Leopoldo I y de su tercera esposa, Leonor del Palatinado-Neoburgo, y nieto del emperador Fernando III y de la infanta María Ana de España. A la muerte sin descendencia del rey Carlos II (1700), el archiduque se postuló como candidato a la Corona de la monarquía hispánica, pero Carlos II había testado a favor de Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia y bisnieto de Felipe IV de Castilla. A consecuencia de este conflicto dinástico se desencadenó la Guerra de Sucesión. El archiduque obtuvo con rapidez el apoyo de los estados de Inglaterra y las Provincias Unidas, con los que formó la Gran Alianza de La Haya (1701) para enfrentarse a la alianza franco-española de los Borbones. 

El archiduque Carlos fue proclamado rey de España en Viena el 12 de septiembre de 1703, y llegó a la costa catalana el 22 de agosto de 1705 al frente de la flota que debía coordinar el sitio de Barcelona. La ciudad se rindió el 9 de octubre, y al cabo de un mes el archiduque juró las constituciones catalanas y fue proclamado rey con el nombre de Carlos III. Un año más tarde, el rumbo de la guerra dio un giro y, a partir de abril de 1707, sus tropas sufrieron varias derrotas, como la de Almansa, a raíz de las cuales los reinos de Valencia y de Aragón quedaron bajo el dominio borbónico y los austracistas se concentraron en el Principado y en las Islas. Cuando sufría sus peores reveses en la Península, Carlos III se enteró de la noticia de la muerte de su hermano, el emperador José I, que lo obligó a trasladarse a Viena para ser coronado nuevo emperador del Sacro Imperio Germánico; corría el año 1711. Eso significó el final del apoyo de las potencias europeas a la causa austracista y, por tanto, también el principio del fin del «caso de los catalanes», ya que éstas desconfiaban de un monarca tan poderoso.

A partir de 1713 se abrieron conversaciones de paz con el bando borbónico y los catalanes que todavía resistían fueron abandonados a su suerte. El emperador Carlos VI no firmó la paz definitiva con Felipe V hasta el Tratado de Viena (1725). A partir de entonces su política exterior se centró en combatir la amenaza turca en los Balcanes.

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