GUERRA A ULTRANZA

GUERRA A ULTRANZA

Presentación en el Seminari de Tarragona

Presentación

lunes, 5 de agosto de 2013

Golpe de estado del Consistorio de Casanovas. Gobierno absolutista durante el sitio Barcelona 1714.

Golpe de estado del Consistorio de Casanovas. Gobierno absolutista durante el sitio Barcelona 1714.

Qué fue lo que precipitó el golpe de estado; el nulo entendimiento entre Villarroel y el Conseller en Cap, Rafael Casanova, o el fracasado intento de establecer una cámara baja por el inspector general de los ejércitos de Cataluña, Ramón Rodolat, finalmente apresado y encarcelado a mediados de febrero del 14.
Sinceramente creo que fueron ambas cosas. Por un lado, el desgobierno y la falta de unidad de mando, pues los desencuentros entre Villarroel y Casanova eran más que notorios, y por otro, el mostrar a los barceloneses que el mando de toda Cataluña residía en el consistorio, es decir, en su Conseller en Cap, Don Rafael Casanova.
Lo sorprendente es que esos hombres que dieron el golpe de estado, anulando la junta de los 18ª, que vino a sustituir a primeros de enero de 1714 a la de los 36ª, donde en realidad radicaba todo el poder pues representaban a los 3 estamentos catalanes (brazos, diputación y consistorio), por una nueva de los 24ª, que a su vez se dividió en tres juntas menores, fue una imposición tramada y urdida por los mercantes de Barcelona encabezados por Salvador Feliu de la Peña, el renombrado Amador Dalmau, padre del coronel Sebastian Dalmau y otros muchos negociantes, eso sí, con la complacencia del marqués de Rialp y del enviado secreto del archiduque; Francisco Verneda y por ende, del propio emperador. (Debemos recordar que esos mismos mercaderes fueron quienes obligaron a los nobles del brazo militar a cambiar su voto en favor de LA GUERRA A ULTRANZA), motivo por el cual muchos de ellos abandonaron la ciudad buscando cobijo en Mataró.
Los que luchaban por mantener los privilegios y la manera de gobierno catalán en contra del absolutismo borbónico de Felipe V, eran los mismos que derribaban ese gobierno y se alzaban con el poder absoluto, los mercaderes. Poderoso caballero es don dinero.
Si unos días antes aludían no tener fondos, cuando el 26 de febrero se produce el traspaso de poderes, los mercaderes abren la mano y satisfacen todas las soldadas atrasadas, algo nada de extrañar, y eso que en un principio, imagino que como maniobra, intentaron vender la mitad de los derechos del vino para obtener fondos, unos fondos que importaban 1.200.000 libras, que naturalmente nadie quiso poner encima de la mesa, pues de lo contrario, los diputados hubieran dispuesto de fondos suficientes y se hubieran negado al traspaso “voluntario y pacífico” de poderes.
Y no es de extrañar que los negociantes lucharan por aglutinar en el consistorio todos los poderes, recordemos que Salvador Feliu de la Peña y su socio en Mallorca eran el segundo y tercer conceller.
Los vecinos se quejaban de la pésima calidad de la carne, los altos precios y el fraude con el peso, es decir, del monopolio que los mercaderes imponían a los vecinos, algo que les reportaba unos extraordinarios beneficios, no obstante, Salvador Feliu era el presidente de abastos de la Ciudad y naturalmente, una vez traspasado los poderes y constituida la nueva junta 24ª, una de las tres juntas menores en que se dividió fue en una Junta de Provisiones, presidida, por supuesto, por Salvador Feliu de la Peña (negociante) y los mercaderes: Juan Comelles, José Antonio Roifi. Mariano Duran, Pablo Llorens, el negociante Josép Besora…
Lo mismo que poner al lobo al cuidado de los corderos.  


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