GUERRA A ULTRANZA

GUERRA A ULTRANZA

Presentación en el Seminari de Tarragona

Presentación

sábado, 6 de julio de 2013

Via fora, lladres.

Todo empezó el 4 de enero de 1714, cuando 150 granaderos, enviados por el gobernador de Villafranca del Penedés, siguiendo las instrucciones del duque de Pópuli y del intendente Patiño, llegaron a las inmediaciones de San Martín Sarroca para cobrar los nuevas gabelas, impuestas para sostener al ejército de las dos coronas durante la campaña de invierno. El envío de los granaderos tuvo lugar porque los paisanos no fueron a pagar las contribuciones asignadas.
Los militares castellanos fueron recibidos con un vivo tiroteo al grito de “Via Fora, Lladres”, por lo que tuvieron que retirarse los pocos que lograron salvar la vida.
Conocida la refriega por el duque de Pópuli, avisó a Lede, acantonado en Tarragona, para que enviara tropas para aplacar el alzamiento, mientras él enviaba al Brigadier Diego Gonzalez, conocido como el incendiario.
Las fuerzas del marqués de Lede y del brigadier González marcharon hacia la villa de San Quintín de Mediona, lugar donde se habían hecho fuertes los alzados en armas contra las abusivas contribuciones.

«atacó la villa por tres partes, consiguiendo apoderarse de ella, y pasando á cuchillo á todos los que disputaron su entrada, de suerte que sólo se  libraron los que lograron la fuga». «Mandó luego poner fuego á la villa, que era de 140 casas sin las masías circunvecinas», cuya resolución, dice Pópuli, cuyo parte extractamos, «es inexcusable aprobarla, pues la reincidente perfidia de estos naturales se ha hecho ya indigna de toda piedad y conmiseración, y precisa á usar del hierro y el fuego para cauterizar á miembros tan dañados». Pópuli daba rienda suelta á su ferocidad, prometiéndose grandes satisfacciones con el empleo del hierro y del fuego, y aunque sí las tuvo, también le causaron grandes dolores. ,

Más de 800 vecinos, mujeres ancianos y niños, fueron pasados a cuchillo, pero eso solo fue el principio. Algunos de los alzados en armas se refugiaron en varios castillejos, haciéndose fuerte; Castillejo de Castellví de Rosanes y Corbera, y tras una heróica resistencia por parte de las mujeres, pues arrojando piedras desde lo alto de las murallas lograron ellas solas rechazar, hasta en cuatro ocasiones el asalto a los castillejos, huyeron por la noche abandonándolo y dejándolo en manos de los ejércitos de Felipe V.

Tales despropósitos tuvieron su réplica unos días más tarde en Balsareny contra los soldados del coronel castellano, Palomino del regimiento de León dotado de más de 700 hombres, sin embargo, el coronel catalán Ferrer, al mando de 300 hombres de su regimiento, y un numeroso contingente de somatenes y varias partidas sueltas de migueletes, obligaron a Palomino a rendirse, por lo que fueron apresados más de 600 soldados del regimiento de León. Su suerte,… os la explicaré más adelante.

Añadir, que el alzamiento en armas de Cataluña, no tuvo lugar por la causa "Catalana". No fueron el mantenimiento de los privilegios lo que hizo reaccionar a todo el principado, pues estaban sometidos a Felipe V, el motivo no fue otro que el cobro de unos impuestos injustos.

En Barcelona desconocían completamente el alzamiento del resto del principado y para cuando les llegó noticia por boca de algunos desertores e intentaron apoyarlo, ya había sido completamente aplastado.

2 comentarios:

  1. Interesante episodio Amando.
    No hace muchos meses estuve en las ruinas del Castillejo de Castellví de Rosanes. Tiene un complicado acceso y está muy deteriorado. Además está invadido por la vegetación y con el tiempo pienso que acabará por desmoronarse completamente. Lo único que aún se conserva de todo el enorme recinto que ocupaba el castillo son algunos tramos de los lienzos exteriores de la muralla y alguna torre, tanto a mediodía como a poniente. Por cierto lo llaman ahora castillo de Sant Jaume y es propiedad de los dueños de una masía que hay al pie del castillo y que está situada en el extremo de una pequeña explanada que se extiende hacia el este. Al otro lado de la explanada se encuentran las ruinas de una ermita que pertenecía también al castellano. Por cierto, ¿la fortaleza fue posteriormente dinamitada por las tropas de Felipe V, verdad?
    Un saludo

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  2. Efectivamente, José Antonio. Según mis notas, el ingeniero Don Francisco Mauleón y sus minadores, los demolieron para evitar que partidas de migueletes y paisanos lo volvieran a ocupar, pues parece que tenía una gran importancia estratégica por la cercanía de Martorell y para las comunicaciones con el campo de Pópuli.

    Saludos y gracias por tu visita.

    Pd. Ignoraba lo que indicas, agradecido por la información.

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