GUERRA A ULTRANZA

GUERRA A ULTRANZA

Presentación en el Seminari de Tarragona

Presentación

sábado, 25 de mayo de 2013

Francisco Verneda y el secreto de los Radicales.



Francisco Verneda, conocido como el espía del archiduque, llegó a Barcelona en Octubre de 1713 con el pretexto de cobrar unas deudas. Lo cierto es que en sus alforjas traía cartas “secretas”, del emperador cuyo contenido tenía que entregar al gobierno de la ciudad. 
Las instrucciones eran simples: comunicar que al emperador le era imposible hacer suya la causa catalana, y admirar el heroísmo del pueblo catalán, pero no por eso podía aprobar la ruina del Principado por la declaración de guerra al Borbón y la prolongación de la misma.

Esas instrucciones, o mejor dicho, la desautorización implícita del emperador a la actuación de Barcelona, mejor dicho, a sus gobernantes, una vez transmitidas por su portador al gobierno de la ciudad, fueron ocultadas a la opinión de los naturales y vecinos. Solo se tuvo constancia de su contenido el día de la catástrofe, es decir, cuando Berwick entró en la ciudad.
Los partidarios de la guerra, o si lo prefieren, los miembros del partido radical, en lugar de difundir la noticia, lo que hubiera promovido a los sumisos a arengar a toda la población para abogar por la paz definitiva, aprovecharon la llegada del protonotario aragonés (Verneda), para incluirlo en las reuniones de la Junta Secreta. (Algo que fue recomendado por el emperador)


Dicha inclusión en la junta suponía para los radicales un mudo testimonio de cara al pueblo de la adhesión del emperador a la causa catalana, nada más lejos de la realidad.
Debemos entender que por aquellas fechas el archiduque libraba una guerra con Luís XIV. Dicha guerra se perdió en el Rhin, y pocos meses después, en Rastadt, se firmaría la paz.
Si los naturales de Barcelona hubieran tenido constancia de las palabras del emperador, habiéndose corrido la noticia de la Paz General con la entrada en la villa del capitán del regimiento de la Corona del Delfinado, Don Bardoneche,  me pregunto, después de las penurias y el hambre que soportaron durante esos meses de cerco: ¿Hubieran seguido con la beligerancia?


Es obvio que los radicales ocultaron la noticia por puro interés, económico, pues son conocidas las disputas entre los diferentes Consellers en Cap, (Manuel Flix i Ferreró, y Rafael Casanova) y los mercaderes, con Salvador Feliu a la cabeza.

Para contrarrestar la noticia de la Paz General, surgió una guerra propagandística sin límite, incitando a los barceloneses a despertar y no dejar en el olvido sus privilegios, pues después de la noticia de la Paz, en lugar de abogar por la sumisión, defendieron la continuación de la beligerancia hasta conseguir en Rastadt que sus fueros fueran respetados, algo que no ocurrió. Y la guerra, la guerra continuó hasta El Fin de la Nación Catalana.


Verneda, por todo lo dicho y sabido, puede asegurarse que no traía más comisión que la de decir a las autoridades catalanas que le era imposible al emperador hacer suya su causa por lo mismo que sus aliados habían desertado de su lado; que todo lo que humanamente pudiera hacer por los catalanes lo haría en forma de subsidios, esto es, de dinero y provisiones, y esto lo hizo cuando pudo; y aun hizo más, pues llegó a enviar tropas a Mallorca aprovechando hábilmente un momento de conflicto diplomático; pero que esto también había de ser secreto para no dar lugar a intervenciones inglesas u otras, y como, consecuencia de todo, que Carlos podía admirar, ponderar el heroísmo y fidelidad del pueblo catalán a su causa, pero no aprobar que lo fueran de su ruina.

S. Sanpere i Miquel

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