GUERRA A ULTRANZA

GUERRA A ULTRANZA

Presentación en el Seminari de Tarragona

Presentación

domingo, 24 de marzo de 2013

La importancia de la burguesía catalana en la declaración de Guerra a Ultranza.


Entre muchos de los puntos oscuros que envuelven la declaración de guerra de los Tres Comunes al régimen borbónico, se encuentra el nacimiento de un partido austracista. 

Fue la burguesía mercantil, concentrada principalmente en Barcelona, la verdadera alma del partido austracista. La inclusión de los intereses económicos y la ascendente intervención de la burguesía en el proyecto político, amparada y encubierta por una noble lealtad dinástica al archiduque, fue una cortina que hizo encender la mecha en defensa del orden constitucional del Principado.

La burguesía catalana tenía como modelo comercial a Holanda, cuyos intereses se dirigían de forma paulatina hacia el Atlántico. El comercio se vinculaba con el puerto de Lisboa, desde donde llegaban a la ciudad productos coloniales como el tabaco y el azúcar, mientras que Cataluña solo era capaz de exportar aguardiente y frutos secos, cuyo mercado era Ámsterdam y Londres.


Los intereses económicos catalanes permanecían pues, estrechamente ligados a Inglaterra, Holanda y Portugal, pero no con Francia, pues ésta encarnaba a su principal competidor en el negocio textil. Por ello, las intenciones proteccionistas de los productos textiles propuestas por Salvador Feliu de la Peña, no prosperarían con un monarca Borbón. Es ese conflicto de intereses lo que originará el cambio dinástico de 1705.

La alianza de la burguesía con el proyecto político, con hombres a la cabeza como los Feliu, los Durán, los Dalmases y los Dalmau fue el origen del pacto de Génova con los Ingleses.

Es significativa la frase del mercader Llorens, que dice: "Mantener la paz, (que Dios la conserve), solo dará lugar a menguar nuestros beneficios".

La implicación del negociante Antoni Peguera i Aimeric en la conspiración de 1704 para entregar las llaves de la ciudad a las tropas del archiduque, conspiración abortada por el virrey Velasco, es sobradamente conocida, así como la implicación de Feliu de la Peña, lo que induce a creer que la burguesía estaba totalmente implicada en las decisiones políticas que asumió la ciudad.

A partir de ese suceso, la represión del virrey sobre familiares de los Durán, Dalmases, Dalmau y el propio Feliu, fueron el detonante que explotaría en el futuro cercano de Julio de 1713, en la declaración de Guerra a Ultranza.

Así pues, debido a esa represión sobre los mercaderes, muchos de los cuales tenían vínculos de parentesco o intereses en diferentes sociedades mercantiles, unida a las fuertes expectativas de un conflicto bélico que auguraban pingües beneficios para la burguesía, era el perfecto caldo de cultivo para apostar con decisión en favor del archiduque. 

Los motines callejeros previos a la declaración de Guerra a Ultranza en Junio de 1713, provocados por migueletes asentados en Sarriá, que con sus amenazas obligaron a cambiar el voto del Brazo Militar,  y que posteriormente se apoderaron, con renuncias y deserciones de la Diputación, sin duda fueron auspiciados en la sombra por esa burguesía cuyos intereses económicos primaron por encima de cualquier otro ideal.

Fuente. Estudio de Genma García Fuertes, Universidad de Barcelona




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